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Hay relojes que se ganan un lugar en la historia por una sola razón puntual, y el Omega Speedmaster es uno de los pocos que además la sostiene desde hace más de sesenta años: fue el reloj que la NASA certificó para sus misiones tripuladas, y el que Buzz Aldrin llevó puesto al pisar la Luna en 1969. Desde entonces, Omega tocó el diseño del Moonwatch con cuentagotas. Por eso llama la atención cada vez que lo hace — y esta vez el cambio es uno que la marca nunca había probado antes en un modelo de catálogo: una esfera blanca lacada, de producción regular, sin tirada limitada ni metales preciosos de por medio. Sumamos esta referencia a la vitrina de DeMaio y la usamos de excusa para repasar qué hace del Speedmaster una pieza distinta a cualquier otro cronógrafo suizo.
Durante décadas, quien quiso un Speedmaster Moonwatch con esfera clara tuvo que resignarse a dos únicos caminos: pagar la prima de un modelo en oro Canopus —como el que Omega ofrece desde hace años en su gama de metales preciosos— o esperar a que apareciera alguna edición especial y limitada, como el Apollo 13 Silver Snoopy Award, hoy imposible de conseguir a precio de lista. La esfera blanca, en otras palabras, nunca había sido una opción 'de todos los días' dentro del Moonwatch en acero.
Eso cambió con esta referencia, presentada oficialmente por Omega en marzo de 2026 tras una primera aparición pública meses antes, en la apertura de la exhibición 'Planet Omega' en Nueva York. Es, todavía hoy, la única esfera blanca del Moonwatch que forma parte del catálogo regular de la marca — no una edición limitada, no una variante en oro, sino la misma pieza en acero que cualquiera puede pedir en un local oficial.
El nombre técnico completo es Speedmaster Moonwatch Professional Co‑Axial Master Chronometer, caja de 42 mm en acero, con el mismo bisel de aluminio anodizado en negro y el histórico 'punto sobre el 90' que distingue al Speedmaster de cualquier otro cronógrafo. Lo que cambia es la esfera: en vez del negro tradicional, lleva una laca blanca con un diseño escalonado ('step dial') que retoma el perfil de la cuarta generación del Speedmaster —la que efectivamente se usó en la Luna— en vez del diseño plano que Omega adoptó en versiones posteriores. El logo OMEGA y los índices van aplicados, no impresos, y las agujas mantienen el estilo Moonwatch de siempre.
Por dentro, monta el calibre Omega 3861: un movimiento de cronógrafo de carga manual, con escape Co‑Axial y certificación Master Chronometer —la que aprueba el METAS, el instituto suizo de metrología, tras someter cada pieza a ocho pruebas que incluyen resistencia a campos magnéticos de hasta 15.000 gauss—. Tiene 50 horas de reserva de marcha, resistencia al agua de 50 metros y cristal de zafiro tanto en el frente como en el fondo de caja, a la vista del mecanismo. Es, en resumen, el mismo corazón mecánico que ya usa el Moonwatch de esfera negra: lo que Omega tocó acá fue la cara del reloj, no lo que lo hace funcionar.
Vale repasar el porqué, porque no es un dato de marketing: es el origen real de por qué este modelo puntual —y no cualquier cronógrafo suizo de la época— terminó en el programa espacial de Estados Unidos. A comienzos de los años 60, la NASA compró en el mercado, sin avisarle a ninguna marca, varios cronógrafos de distintos fabricantes y los sometió a una batería de pruebas extremas: cambios bruscos de temperatura, vacío, vibración, humedad. El Speedmaster fue el único que las superó todas. Recién ahí la agencia lo certificó como el reloj oficial para sus misiones tripuladas, y en 1969 viajó en la muñeca de Buzz Aldrin durante la misión Apollo 11.
La función que cumplía no era decorativa. Antes de que existieran los temporizadores digitales confiables a bordo, el cronógrafo del Speedmaster era el respaldo mecánico si esos sistemas fallaban — el instrumento que un astronauta podía seguir usando aunque se apagara todo lo demás. Ese origen utilitario, más que estético, es lo que distingue al Speedmaster de otros relojes que también se asocian a la exploración espacial pero nunca pasaron por una certificación tan exigente.
En DeMaio Joyería representamos oficialmente a Omega, entre otras marcas de nuestro catálogo, y sumamos esta referencia de esfera blanca a nuestra vitrina de Puerto Madero. Comprar el modelo por el canal oficial asegura la garantía internacional registrada por la marca y el respaldo del service directo de Omega, algo especialmente relevante en un cronógrafo mecánico de este nivel.
Si te interesa esta pieza o cualquier otro modelo de la familia Speedmaster, podés conocer el resto del catálogo Omega en nuestra ficha de marca, recorrer nuestro catálogo completo y consultarnos por disponibilidad en el showroom de Macacha Güemes 378, Puerto Madero.